(Argentina:) ¿En qué quedó el conflicto comercial con China?

- viernes, 14 de septiembre de 2007 -

Infobaeprofesional.com
14 de septiembre de 2007,
Juan Diego Wasilevsky.

Argentina.

Infobaeprofesional.com dialogó con el director de la principal cámara de comercio binacional, sobre el presente y el futuro de las relaciones con China.

El viernes 17 de octubre, el presidente Néstor Kirchner, junto al ministro de Economía, Miguel Peirano, y el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, anunciaron un conjunto de medidas tendientes a contener el avance de las importaciones procedentes de Asia y a aumentar el nivel de seguridad de las mismas.



Infobaeprofesional.com dialogó con el director de la principal cámara de comercio binacional, sobre el presente y el futuro de las relaciones con China

El viernes 17 de octubre, el presidente Néstor Kirchner, junto al ministro de Economía, Miguel Peirano, y el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, anunciaron un conjunto de medidas tendientes a contener el avance de las importaciones procedentes de Asia y a aumentar el nivel de seguridad de las mismas.

En un momento se habló de las famosas represalias contra barcos con soja argentina, que luego resultaron no ser ciertas, según el Gobierno. ¿Qué sucedió realmente?
-En un primer momento, cuando leí la noticia sobre el freno a embarques con soja, pensé que podía ser una noticia cierta, pero cuando vi que entre las tres empresas afectadas dos eran socias de la cámara, nos pusimos en contacto con ellas y desmintieron totalmente cualquier acción por parte de las autoridades chinas. Sólo hubo un pedido adicional de muestras de cada embarque, porque cuatro semanas antes, un cargamento de soja de EEUU presentó una excesiva cantidad de una maleza tóxica. Tal vez hubo un interés de empañar la relación con China o de hacer aparecer a este país como que estaba buscando represalias contra la Argentina y eso es desconocer la historia que hay entre ambos mercados.

-¿Qué quedó de este conflicto con los países asiáticos?
-Durante las últimas semanas ha habido varias enmiendas. Se han rectificado, en algunos casos, las posibilidades de importación por algunas aduanas y se han posibilitado que algunos productos se puedan importar por algunos puntos que antes no estaban habilitados. La Aduana está trabajando muy bien y, después del impacto inicial, está adecuando a la realidad de los hechos las disposiciones que toman. Y están atendiendo y tratando de solucionar los problemas concretos de los importadores. Confiamos en que la situación vaya normalizándose, aunque también creemos que esto puede afectar, un poco, la importación de productos asiáticos.

-Desde los dos últimos años se habla de “invasión” en varios de los rubros sensibles, como calzados, textiles o juguetes ¿cuál es su postura?
-Si nosotros analizamos el volumen total de importaciones argentinas, vemos que China es el tercer proveedor del país, pero dentro del volumen que importamos de China, los productos sensibles no ocupan un porcentaje mayoritario. Por el contrario, si lo comparamos con los años 90, los productos sensibles no representan más del 20% de las importaciones chinas. Y si hablamos del monto total de importaciones argentinas no es más del 2%, entonces la gravitación de estos productos sensibles no es tan importante. Entendemos sí que los sectores que presuntamente estarían afectados, tengan miedo.

-Los industriales hablan de trabajo esclavo…
-No hay tal trabajo esclavo en China. En el año 49 se da la revolución en China y el país estaba desvastado. Hoy ya hay más de 200 millones de personas que son de clase media. Ha habido un progreso importante en estos últimos años. ¿Qué pasa si comparamos lo que sucedía en la Argentina en el 49 y lo qué sucede ahora? ¿Cuánto hemos avanzado y cuánto retrocedido nosotros? Y, por otra parte, hace pocos meses se descubrieron, en el Bajo Flores, talleres clandestinos que trabajaban para empresas argentinas.

-¿Cuál es su postura frente a los que atacan a las importaciones de origen chino?
-No creemos en la apertura indiscriminada de las importaciones pero tampoco creemos en los mercados cerrados porque ya sabemos lo que pasa en un mercado monopólico: calidad para abajo, precios para arriba. Por otra parte, más del 50% de lo que China exporta es responsabilidad de las multinacionales. Por ejemplo, Phillips, que es holandesa, fabrica la mayor parte de sus productos en China. Entonces, es cierto, aumenta la importación de productos chinos, pero nadie dice que disminuye la importación de bienes holandeses. Y esto se repite con otras marcas de electrónica y electrodomésticos.

-¿Cuán bien le hace al país o cuánto le perjudican los tan promocionados “foros anti-china” que encabezaron los industriales en las últimas semanas?
-Son estrategias equivocadas, porque el crecimiento y el avance de china es imparable. No lo pudieron parar los EEUU, ni Europa y tampoco lo vamos a parar los latinoamericanos. Las posiciones extremas no son las más adecuadas. No creemos que un foro del calzado anti-china tenga sentido. Entonces, ante algo que se agiganta y crece, o lo combatimos o nos asociamos y eso es quizás lo que tendrían que hacer los fabricantes de calzado. ¿Por qué no pensamos un poco en el consumidor? ¿Por qué no trabajamos en base a cupos? Así también se ayudaría a que no se disparen los precios.

-Existe también la idea de que China sólo importa materias primas y exporta bienes terminados...
-En las ciudades grandes chinas hay shoppings solamente dedicados a vender productos de consumo importados: carteras, zapatos, perfumes. Y nosotros tenemos potencial como para estar exportándoles el 100% más. El problema que tenemos es que muchas de nuestras Pyme no están preparadas: hay que viajar tres y hasta cuatro veces como para pensar en un negocio y un viaje puede valer hasta 5.000 dólares, pero es posible. Tenemos una Pyme socia de la cámara que le vende a China cintas para hacer gimnasia, un producto que uno pensaría que se puede estar importando más que exportando y sin embargo lo está haciendo.

-Brasil está encarando una agresiva estrategia comercial en Asia y Chile viene desarrollando una política de apertura comercial sin precedentes. ¿Qué le faltaría a la Argentina para aprovechar el potencial asiático?
-En noviembre de 2006 fuimos con el canciller Jorge Taiana a una misión público-privada. Fuimos con 25 empresarios e hicimos mucho ruido, fue un éxito, pero esto hay que continuarlo, porque los chinos después nos dicen que les encanta la Argentina y nuestros productos pero al día siguiente, hay empresarios de todo el mundo tratando de venderles. Entonces, ¿a quién le compran? Al que insiste y está permanentemente golpeando. Para mí, la política brasileña es para imitar y, en este sentido, aún nos falta mucho por recorrer. Tal vez lo que tendríamos que hacer es intensificar una estrategia común dentro del Mercosur, aún cuando el bloque no está muy consolidado y tenemos el problema de que Paraguay no tiene relaciones con China, ese es un escollo.

Juan Diego Wasilevsky
juandiego@infobae.com
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