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22 de julio de 2007.
22 de julio de 2007.
- La diseñadora Haniye Abedi combina moda con el estricto código de vestimenta islámica que exige a las mujeres cubrirse de pies a cabeza
Irán.
TEHERÁN (Reuters).— Aunque no trata exactamente de llevar “lo chic” al chador, prenda islámica femenina, la diseñadora de modas iraní Haniyeh Abedi cree que el estricto código de vestimenta de esa religión que requiere a las mujeres cubrirse de pies a cabeza, no implica que no puedan lucir bien.
TEHERÁN (Reuters).— Aunque no trata exactamente de llevar “lo chic” al chador, prenda islámica femenina, la diseñadora de modas iraní Haniyeh Abedi cree que el estricto código de vestimenta de esa religión que requiere a las mujeres cubrirse de pies a cabeza, no implica que no puedan lucir bien.
“Una mujer puede lucir glamurosa y femenina, a la vez que observa por completo los valores islámicos”, afirmó Abedi, de 25 años, vestida en uno de sus propios diseños, un vestido marrón claro bordado con motivos tradicionales persas, y un colorido pañuelo en su cabeza.
En sus últimas creaciones, expuestas en su casa del norte de Teherán, la diseñadora ha mezclado un estallido de colores brillantes, inspirada por los últimos diseños europeos, con tradicionales trajes persas.
Los jóvenes diseñadores como Abedi están fusionando el estilo contemporáneo con el recato y un toque étnico. Se concentran especialmente en el manteaux, una palabra francesa que se refiere a una larga túnica o bata, lucida en público sobre un conjunto.
Samira, de 24 años, una estudiante de medicina que visitó la muestra de Abedi en el subsuelo de su casa, explica que los colores la inspiran.
“Usar colores vivos en vez de los marrones, azules oscuros y grises que predominan, también me levanta la moral”, dice, luciendo una túnica beige con bolsillos naranjas.
La imagen adusta de las mujeres iraníes en chadores negros poco estilizados —la palabra literalmente significa ‘carpa’— puede aplicarse a algunas, pero otras, particularmente en zonas más pudientes de Teherán, no se verían extrañas en ciudades como París o Milán.
Las etiquetas de los diseñadores se dejan ver por debajo de finas camisolas que apenas cubren sus muslos y sus brazos.
“Diseño las túnicas (manteaux) porque en la medida en que sean holgadas una mujer puede elegir cualquier color y tela que desee”, contó Abedi, indicando hacia los modelos beiges suaves y blancos de su colección. Bajo la ley islámica, vigente desde la revolución de 1979, sólo el rostro y las manos de una mujer deben estar a la vista y las prendas que ella luzca en público deben esconder las curvas del cuerpo. Quienes infrinjan estas reglas pueden enfrentarse a multas, palizas o incluso ser encarceladas.
Este año, en una campaña veraniega más dura de lo usual, las jóvenes que desobedecían los códigos con velos que dejaban ver demasiado cabello o pantalones ajustados debajo de túnicas demasiado cortas, fueron llevadas ante las autoridades. Pero a medida que la policía suavizó su accionar, los velos de nuevo han sido levemente retirados de la cabeza, y las túnicas acortadas se han incrementado.
Invasión cultural
Los diseños modernos no se limitan a los que desafían los límites de los códigos de vestimenta en las calles. Debajo de la verdadera “carpa negra” que es el chador, algunas mujeres iraníes ocultan modernos conjuntos para mostrarlos en privado.
“Tenemos reuniones para mujeres solamente y yo uso ropa al estilo occidental bajo mi chador”, afirmó Zeynab, un ama de casa.
Abedi, quien estudió diseño de vestuario en Irán y creó su marca llamada “Noura” —una palabra que significa luz y a la vez es uno de los nombres islámicos para Dios—, dijo que varias de sus clientes eran amantes de la moda en privado.
Sus diseños más vivos no caerían bien entre los clérigos más conservadores del gobierno de Irán, quienes creen que el chador negro es esencial para proteger el recato de una mujer y evitar una “invasión cultural” desde Occidente.
Éstos han hecho sentir su voz más fuerte desde que el presidente Mahmoud Ahmadineyad fuera llevado al poder en el 2005, prometiendo regresar a los valores islámicos revolucionarios y oponerse a los códigos de vestimenta más relajados que florecieron bajo el ex presidente Mohammad Jatami.
Abedi, buscando evitar la confrontación, dijo que el negro todavía se vende bien, ayudado en parte por la ofensiva contra la vestimenta de este año. Los clientes están de acuerdo.
“Una puede ser “chic” incluso cuando hay una ofensiva en curso o bajo sanciones de la ONU”, dijo Ziba, quien es arquitecta, refiriéndose a las medidas de Naciones Unidas contra los planes nucleares de Teherán.
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